INTRODUCCIÓN 1. Conceptos Básicos y Definiciones Administración de medicamentos : Proceso mediante el cual un fármaco es suministrado a un paciente para prevenir, tratar o diagnosticar una enfermedad. Fármaco : Sustancia química con efectos terapéuticos en el organismo. Medicamento : Producto farmacéutico elaborado con principios activos y excipientes para su uso terapéutico. Biodisponibilidad : Cantidad y velocidad con la que un medicamento alcanza el torrente sanguíneo y su sitio de acción. Farmacocinética : Procesos de absorción, distribución, metabolismo y eliminación del medicamento en el organismo. Farmacodinamia : Efectos bioquímicos y fisiológicos del medicamento en el cuerpo.
2. Principios de Administración Segura de Medicamentos Para garantizar una administración segura, se deben seguir los 5 correctos : ✅ Paciente correcto : Confirmar la identidad con nombre y fecha de nacimiento. ✅ Medicamento correcto : Verificar nombre, concentración y forma farmacéutica. ✅ Dosis correcta : Confirmar cantidad y frecuencia según indicación médica. ✅ Vía correcta : Asegurar que el medicamento se administre por la ruta adecuada. ✅ Hora correcta : Cumplir el horario establecido para optimizar el efecto del fármaco. Adicionalmente, es clave la documentación adecuada , la evaluación de reacciones adversas y la comunicación efectiva entre el personal de salud.
3. Vías de Administración Las vías de administración determinan la eficacia y rapidez del medicamento en el organismo. Vía oral : Ingesta de comprimidos, cápsulas o líquidos. Es la más común y segura. Vía sublingual : Absorción rápida debajo de la lengua. Ejemplo: nitroglicerina. Vía tópica : Aplicación en piel o mucosas (cremas, geles, parches). Vía inhalatoria : Uso de aerosoles o nebulizadores para enfermedades respiratorias. Vía parenteral : Administración directa en el organismo mediante inyección: Intravenosa (IV) : Acción inmediata. Intramuscular (IM) : Absorción rápida en músculos. Subcutánea (SC) : Administración lenta y prolongada.
4. Factores a Considerar en la Administración de Medicamentos Edad y peso del paciente : Dosis ajustadas en niños y adultos mayores. Estado de salud : Enfermedades hepáticas o renales pueden alterar la eliminación del fármaco. Interacciones medicamentosas : Combinaciones de fármacos pueden potenciar o reducir efectos. Alergias o reacciones adversas : Registro de antecedentes para evitar efectos secundarios. Cumplimiento del tratamiento : Importante en enfermedades crónicas para evitar recaídas.
5. Errores Comunes y Prevención Los errores en la administración de medicamentos pueden generar reacciones adversas o intoxicaciones. ❌ Errores más frecuentes : Confusión de nombres similares entre medicamentos. Administración por la vía incorrecta. Errores en la dosificación. Falta de confirmación de alergias o contraindicaciones. ✅ Medidas de prevención : Uso de doble verificación antes de administrar el medicamento. Implementación de listas de verificación y protocolos de seguridad. Capacitación constante del personal de salud. Uso de sistemas electrónicos para reducir errores de prescripción.
6. Importancia de la Farmacovigilancia La farmacovigilancia es el conjunto de actividades destinadas a detectar, evaluar y prevenir efectos adversos de los medicamentos. 📌 Objetivos : Identificar y reportar efectos adversos o reacciones inesperadas. Mejorar la seguridad de los medicamentos en el mercado. Optimizar el uso racional de los fármacos. 📌 Cómo participar : Notificación de reacciones adversas a través de sistemas oficiales. Educación del paciente sobre posibles efectos secundarios. Monitoreo continuo de nuevos medicamentos y sus efectos.
CONCLUSIÓN La administración de medicamentos es una responsabilidad clave en la atención de la salud. Cumplir con los principios de seguridad, conocer las vías de administración y prevenir errores son fundamentales para garantizar un tratamiento efectivo y seguro. Además, la farmacovigilancia juega un papel esencial en la mejora continua de la seguridad de los medicamentos.
LA PIEL Introducción La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, con una extensión aproximada de 2 metros cuadrados y un peso de alrededor del 15% del peso corporal total. Actúa como una barrera protectora contra el ambiente externo y desempeña funciones vitales para el organismo.
Estructura de la Piel La piel está compuesta por tres capas principales: 1. Epidermis Es la capa más externa y delgada. Formada principalmente por queratinocitos. Contiene melanocitos, responsables de la producción de melanina. Se renueva constantemente mediante la descamación celular.
2. Dermis Capa intermedia de la piel, más gruesa que la epidermis. Compuesta por tejido conectivo que aporta elasticidad y resistencia. Contiene vasos sanguíneos, nervios, folículos pilosos y glándulas sebáceas y sudoríparas. Es responsable de la regulación térmica y la percepción sensorial.
3. Hipodermis (o tejido subcutáneo) Capa más profunda de la piel. Compuesta principalmente por tejido adiposo. Actúa como aislante térmico y almacén de energía. Proporciona amortiguación y protección a estructuras internas.
Funciones de la Piel La piel cumple diversas funciones esenciales para el organismo: Protección: Actúa como una barrera contra microorganismos, radiación UV y agentes químicos. Regulación térmica: A través de la sudoración y la vasodilatación o vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Sensibilidad: Contiene receptores que permiten percibir el tacto, la presión, la temperatura y el dolor. Síntesis de Vitamina D: Importante para la absorción de calcio y la salud ósea. Excreción de desechos: A través del sudor, elimina toxinas y sales. Regeneración: Capacidad de cicatrizar heridas y renovar células dañadas.
Anexos de la Piel Folículos pilosos: Donde crecen los cabellos y vello corporal. Glándulas sebáceas: Producen sebo para lubricar y proteger la piel. Glándulas sudoríparas: Participan en la regulación de la temperatura y eliminación de toxinas. Uñas: Formaciones de queratina que protegen la punta de los dedos.
Enfermedades y Trastornos de la Piel Algunas enfermedades comunes de la piel incluyen: Dermatitis: Inflamación de la piel causada por alergias o irritantes. Acné: Trastorno de las glándulas sebáceas que provoca espinillas y granos. Psoriasis: Enfermedad autoinmune caracterizada por la acumulación de células cutáneas. Melanoma: Tipo de cáncer de piel originado en los melanocitos.
CONCLUSIÓN La piel es un órgano vital que cumple funciones esenciales para la supervivencia y bienestar del cuerpo humano. Su estructura compleja y sus diversos mecanismos de defensa y regeneración la convierten en un componente fundamental del organismo. El cuidado adecuado de la piel, a través de la protección solar, la hidratación y una alimentación equilibrada, es crucial para mantener su salud y funcionamiento óptimo.
ANEXOS DE LA PIEL Los anexos de la piel son estructuras especializadas que desempeñan funciones importantes en la protección, regulación y mantenimiento del organismo. Estos incluyen: 1. Folículos Pilosos Estructuras en la dermis donde crece el cabello y el vello corporal. Protegen contra agresiones externas y regulan la temperatura. Contienen células madre que permiten la regeneración capilar.
2. Glándulas Sebáceas Se encuentran en asociación con los folículos pilosos. Secretan sebo, una sustancia oleosa que lubrica y protege la piel y el cabello. Ayudan a prevenir la deshidratación y tienen propiedades antimicrobianas.
3. Glándulas Sudoríparas Responsables de la producción de sudor, esencial para la regulación térmica. Se dividen en: Ecrinas: Distribuidas en casi todo el cuerpo, producen sudor acuoso para enfriar la piel. Apocrinas: Localizadas en axilas e ingles, su secreción contiene proteínas y lípidos, lo que contribuye al olor corporal.
4. Uñas Estructuras de queratina que protegen la punta de los dedos. Permiten mayor precisión y fuerza en la manipulación de objetos. Crecen continuamente y requieren cuidado para evitar enfermedades como hongos o infecciones.
Enfermedades y Trastornos de la Piel La piel puede verse afectada por diversas enfermedades, que pueden ser de origen infeccioso, inflamatorio, autoinmune o incluso maligno. A continuación, se detallan algunas de las más comunes: 1. Dermatitis Inflamación de la piel causada por alergias, irritantes o factores genéticos. Tipos principales: Dermatitis atópica: Enfermedad crónica con brotes de enrojecimiento, picazón y sequedad. Dermatitis de contacto: Reacción inflamatoria causada por contacto con sustancias irritantes o alérgenos. Tratamiento: Hidratación, corticosteroides tópicos y antihistamínicos en casos de alergia.
2. Acné Trastorno de las glándulas sebáceas que provoca la aparición de espinillas, pústulas y quistes. Causado por la sobreproducción de sebo, proliferación de bacterias y factores hormonales. Tratamiento: Uso de antibióticos tópicos, retinoides, terapia con luz y medicamentos orales en casos severos.
3. Psoriasis Enfermedad autoinmune crónica que provoca la acumulación excesiva de células cutáneas. Se manifiesta con placas rojas, escamosas y pruriginosas, especialmente en codos, rodillas y cuero cabelludo. Tratamiento: Corticosteroides, fototerapia, inmunosupresores y biológicos.
4. Melanoma Tipo de cáncer de piel originado en los melanocitos, células que producen melanina. Se manifiesta como lunares irregulares con cambios en el color, tamaño o forma. Factores de riesgo: Exposición excesiva al sol, antecedentes familiares y mutaciones genéticas. Tratamiento: Cirugía, quimioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida según el estadio del cáncer.
5. Infecciones Cutáneas Impetigo : Infección bacteriana causada por Staphylococcus aureus o Streptococcus pyogenes , caracterizada por ampollas y costras doradas. Tiña: Infección fúngica que produce lesiones circulares con borde elevado y descamación. Herpes simple: Infección viral recurrente caracterizada por vesículas dolorosas en labios o genitales. Tratamiento: Antibióticos, antifúngicos o antivirales según el agente causante.
6. Vitiligo Trastorno en el que la piel pierde melanocitos, causando manchas blancas de diferentes tamaños. Puede estar asociado a enfermedades autoinmunes. Tratamiento: Fototerapia, corticosteroides y en algunos casos trasplante de melanocitos.
Partes de una Jeringa: Estructura y Función Partes de una Jeringa: Estructura y Función Introducción La jeringa es un instrumento médico utilizado para la administración de líquidos, generalmente medicamentos, en el cuerpo humano o para la extracción de fluidos. Su diseño consta de diversas partes que permiten su correcto funcionamiento y garantizan una administración segura y eficiente. En esta presentación, se describirán detalladamente cada una de sus partes y su función.
Estructura de una Jeringa Una jeringa consta de varias partes fundamentales, cada una con una función específica: 1. Émbolo Es la parte móvil de la jeringa que se desliza dentro del cilindro. Permite la aspiración o expulsión del líquido. Generalmente está hecho de plástico o caucho para un mejor sellado. En algunas jeringas, el extremo del émbolo tiene una arandela de goma para evitar fugas y mejorar la precisión.
2. Cilindro o Cuerpo Es la parte transparente de la jeringa donde se almacena el líquido. Tiene marcas de graduación para medir con precisión la cantidad de líquido. Puede estar hecho de plástico o vidrio. En jeringas de vidrio, suele utilizarse en combinación con émbolos reutilizables y esterilizables. 3. Punta o Cono Es el extremo del cilindro donde se conecta la aguja. Puede tener distintos tipos de conexión: Cono Luer Lock : Con sistema de rosca para una fijación más segura de la aguja. Cono Luer Slip: De ajuste simple mediante presión. Cono excéntrico: Para la administración precisa en ángulos reducidos, ideal para inyecciones intravenosas.
4. Aguja Parte metálica y afilada que penetra en la piel o en otros tejidos. Compuesta por tres elementos principales: Bisel: Extremo afilado que facilita la penetración. Puede ser corto, medio o largo, dependiendo del tipo de inyección. Cánula: Tubo hueco que permite el paso del líquido. Su calibre varía según el uso (expresado en Gauge "G", donde un número menor indica una aguja más gruesa). Conector o Base: Parte plástica o metálica que une la aguja con la jeringa. Las agujas pueden ser de diferentes longitudes y grosores según el tipo de inyección: intradérmica, subcutánea, intramuscular o intravenosa.
5. Capuchón Protector Cubre la aguja para evitar contaminaciones y accidentes. Es de plástico y se retira antes del uso. En jeringas de seguridad, el capuchón puede incluir un sistema retráctil o una funda deslizante para evitar pinchazos accidentales. 6. Anillo de Retención (en algunos modelos) Presente en algunas jeringas, evita que el émbolo se salga accidentalmente. Ayuda a controlar la presión durante la administración del medicamento.
7. Sistema de Seguridad (en jeringas especiales) Algunas jeringas incluyen mecanismos de seguridad como: Agujas retráctiles: Se retraen automáticamente después del uso para prevenir pinchazos accidentales. Cubiertas de protección: Se deslizan sobre la aguja después de su uso. Mecanismos de bloqueo del émbolo: Evitan la reutilización de la jeringa.
Tipos de Jeringas Existen diferentes tipos de jeringas según su uso y diseño: Jeringas de Insulina: Pequeñas y de baja capacidad (0.3 a 1 ml), utilizadas para la administración de insulina. Suelen venir con agujas integradas ultrafinas para minimizar el dolor. Jeringas de Tuberculina: Graduadas en décimas de mililitro, usadas en pruebas cutáneas. Poseen una aguja fina y un cilindro delgado para mayor precisión. Jeringas de Uso General: Varían en tamaño (1 a 60 ml) y se emplean en múltiples aplicaciones médicas. Jeringas de Seguridad: Diseñadas con mecanismos de protección para evitar pinchazos accidentales. Recomendadas en entornos donde hay alto riesgo de exposición a enfermedades. Jeringas de Alimentación o Irrigación: De mayor capacidad (hasta 100 ml). Utilizadas para alimentación enteral o limpieza de heridas.
Conclusión Las jeringas son herramientas esenciales en la medicina moderna. Comprender sus partes y funciones permite un uso adecuado y seguro, minimizando riesgos y mejorando la eficacia en la administración de medicamentos y extracción de fluidos. Su correcta manipulación y eliminación son clave para la prevención de infecciones y accidentes. Además, la elección del tipo adecuado de jeringa según el procedimiento es fundamental para garantizar una administración eficiente y segura del medicamento o fluido.
LOS 5 CORRECTOS Introducción La administración segura de medicamentos es un pilar fundamental en la práctica clínica para evitar errores y garantizar la seguridad del paciente. Para ello, se han establecido los "5 Correctos", principios esenciales que deben cumplirse en cada administración de fármacos. Estos correctos son: el paciente correcto, el medicamento correcto, la dosis correcta, la vía correcta y el tiempo correcto.
1. Paciente Correcto Antes de administrar un medicamento, es imprescindible confirmar que se está administrando al paciente adecuado. Para ello se deben seguir los siguientes pasos: Verificar la identidad del paciente mediante al menos dos identificadores (nombre completo, número de historia clínica o pulsera de identificación). Preguntar al paciente su nombre (si está en condiciones de responder). Comparar la información con la prescripción médica. Evitar confiar en la ubicación del paciente como única referencia.
1. Paciente Correcto Antes de administrar un medicamento, es imprescindible confirmar que se está administrando al paciente adecuado. Para ello se deben seguir los siguientes pasos: Verificar la identidad del paciente mediante al menos dos identificadores (nombre completo, número de historia clínica o pulsera de identificación). Preguntar al paciente su nombre (si está en condiciones de responder). Comparar la información con la prescripción médica. Evitar confiar en la ubicación del paciente como única referencia. 2. Medicamento Correcto Es crucial asegurarse de que el medicamento a administrar es el correcto. Para ello: Leer cuidadosamente la etiqueta del medicamento antes de administrarlo. Confirmar que el medicamento coincide con la prescripción médica. Revisar la fecha de caducidad. Verificar la compatibilidad del medicamento con otros fármacos que el paciente esté recibiendo. En caso de dudas, consultar con el farmacéutico o médico responsable.
3. Dosis Correcta La administración de una dosis inadecuada puede ser peligrosa para el paciente. Para garantizar la dosis correcta se debe: Confirmar la dosis en la prescripción médica. Revisar las unidades de medida (mg, ml, UI, etc.). Usar dispositivos de medición adecuados (jeringas, tazas medidoras, etc.). Considerar factores como el peso, edad y estado clínico del paciente. En caso de fraccionamiento de dosis, calcular correctamente la cantidad necesaria.
3. Dosis Correcta La administración de una dosis inadecuada puede ser peligrosa para el paciente. Para garantizar la dosis correcta se debe: Confirmar la dosis en la prescripción médica. Revisar las unidades de medida (mg, ml, UI, etc.). Usar dispositivos de medición adecuados (jeringas, tazas medidoras, etc.). Considerar factores como el peso, edad y estado clínico del paciente. En caso de fraccionamiento de dosis, calcular correctamente la cantidad necesaria. 4. Vía Correcta Cada medicamento está diseñado para administrarse por una vía específica. Para asegurar la vía correcta: Verificar la indicación médica sobre la vía de administración (oral, intravenosa, intramuscular, subcutánea, tópica, etc.). Usar la técnica adecuada para cada vía. Comprobar que el paciente puede recibir el medicamento por la vía indicada (ejemplo: algunos pacientes pueden tener restricciones para ingerir medicamentos por vía oral).
5. Tiempo Correcto La efectividad del tratamiento puede depender del momento en que se administra el medicamento. Para cumplir con el tiempo correcto: Seguir el esquema de administración indicado en la prescripción médica (cada 6 horas, antes o después de las comidas, etc.). Respetar los intervalos entre dosis para evitar sobredosis o pérdida de efectividad. Ajustar la administración en función de la vida media del medicamento.
Conclusión El cumplimiento de los "5 Correctos" es esencial para garantizar la seguridad del paciente y minimizar los errores en la administración de medicamentos. Aplicar estos principios en la práctica diaria reduce riesgos y mejora la calidad del cuidado en el entorno de salud. Es responsabilidad de todos los profesionales sanitarios seguir estos lineamientos con rigor y compromiso.
Los 4 Yo en la Administración de Medicamentos Introducción La seguridad en la administración de medicamentos es una responsabilidad fundamental del personal de salud. Para minimizar errores y garantizar la seguridad del paciente, se han establecido estrategias como los "4 Yo", que enfatizan la responsabilidad individual en cada etapa del proceso de medicación. Estos principios son: Yo lo preparo, Yo lo administro, Yo lo registro y Yo lo superviso.
1. Yo lo Preparo La correcta preparación del medicamento es el primer paso para evitar errores en la administración. Se deben seguir estos principios: Leer la orden médica con detenimiento. Revisar la etiqueta del medicamento tres veces antes de administrarlo. Verificar la concentración y calcular la dosis exacta si es necesario. Utilizar materiales estériles y técnicas asépticas adecuadas. Preparar el medicamento en un ambiente limpio y ordenado.
2. Yo lo Administro El profesional de salud que prepara el medicamento debe ser el mismo que lo administra para evitar confusiones. Para ello, es esencial: Confirmar la identidad del paciente con al menos dos identificadores. Aplicar los "5 Correctos" de la administración de medicamentos (paciente, medicamento, dosis, vía y tiempo correcto). Observar al paciente durante y después de la administración para detectar posibles reacciones adversas. Informar al paciente sobre el medicamento que se le está administrando, sus efectos y posibles reacciones adversas.
3. Yo lo Registro El registro preciso y oportuno es clave en la seguridad del paciente. Se debe: Anotar en la historia clínica o en el sistema de registros electrónicos la administración del medicamento. Registrar la dosis, vía, hora y cualquier observación relevante. Incluir reacciones adversas o incidencias en la administración. Firmar o identificar al profesional que realizó la administración.
4. Yo lo Superviso El proceso de administración de medicamentos no termina con su aplicación, sino que se debe evaluar su efecto en el paciente. Para ello: Observar signos y síntomas que indiquen respuesta al medicamento. Monitorear efectos adversos o reacciones inesperadas. Asegurar la correcta eliminación de residuos peligrosos como jeringas y ampollas. Comunicar cualquier irregularidad al equipo de salud y documentarla.
Conclusión Los "4 Yo" en la administración de medicamentos enfatizan la responsabilidad individual y profesional en cada etapa del proceso, reduciendo errores y asegurando la seguridad del paciente. Su aplicación rigurosa mejora la calidad del cuidado y minimiza riesgos en la práctica clínica.
Las 5 H en la Administración de Medicamentos Introducción Para garantizar una administración segura de medicamentos y reducir el riesgo de errores, se han establecido diversas estrategias y principios. Uno de estos principios es la regla de las "5 H", que permite a los profesionales de la salud asegurar un proceso seguro y eficiente. Estas cinco H hacen referencia a: Historia clínica, Hipersensibilidad, Hora, Higiene y Hablar con el paciente.
1. Historia Clínica Antes de administrar cualquier medicamento, es fundamental revisar la historia clínica del paciente para: Verificar diagnósticos previos y condiciones médicas preexistentes. Evaluar antecedentes farmacológicos, incluyendo tratamientos actuales. Confirmar que no haya contraindicaciones o interacciones con otros medicamentos. Validar la orden médica y asegurarse de que sea clara y precisa.
2. Hipersensibilidad Es crucial confirmar si el paciente tiene antecedentes de alergias o reacciones adversas a medicamentos. Para ello: Preguntar directamente al paciente o revisar su historial médico. Identificar cualquier alergia documentada a medicamentos, excipientes o sustancias relacionadas. Considerar antecedentes familiares en casos de alergias severas. En caso de duda, realizar pruebas previas o buscar alternativas seguras.
3. Hora El momento en que se administra un medicamento influye directamente en su efectividad y seguridad. Se debe: Cumplir con el horario establecido en la prescripción médica. Respetar los intervalos de dosificación para evitar toxicidad o pérdida de eficacia. Tener en cuenta factores como la relación con alimentos o el ciclo sueño-vigilia del paciente. Coordinar la administración con otros tratamientos para evitar interacciones negativas.
4. Higiene Mantener una correcta higiene en la administración de medicamentos es esencial para evitar infecciones y complicaciones. Esto implica: Lavado de manos antes y después de la administración. Uso de material estéril cuando sea necesario (jeringas, agujas, gasas, etc.). Desinfección del área de inyección o administración. Eliminación adecuada de residuos biomédicos.
5. Hablar con el Paciente La comunicación con el paciente es clave para su seguridad y adherencia al tratamiento. Se debe: Explicar el nombre del medicamento, su propósito y posibles efectos secundarios. Instruir sobre la forma correcta de administración si el paciente lo continuará en casa. Resolver dudas y escuchar inquietudes del paciente. Monitorear la respuesta del paciente tras la administración y registrar cualquier observación relevante.
Conclusión La aplicación de las "5 H" en la administración de medicamentos permite a los profesionales de la salud mejorar la seguridad del paciente, prevenir errores y garantizar un tratamiento más eficaz. Su implementación rigurosa contribuye a una mejor calidad asistencial y una reducción en los eventos adversos relacionados con la medicación.
Administración de Medicamentos por Vía Endovenosa Introducción La administración de medicamentos por vía endovenosa (IV) es un procedimiento esencial en la atención médica, utilizado para administrar fármacos directamente en el torrente sanguíneo. Este método ofrece una absorción rápida y un control preciso de la dosificación, siendo crucial en situaciones de emergencia, tratamientos prolongados y en pacientes con dificultades para la absorción oral. Sin embargo, su aplicación requiere una técnica adecuada y medidas de seguridad estrictas para minimizar riesgos y garantizar la eficacia del tratamiento.
1. Características de la Administración Endovenosa Absorción inmediata: al ingresar directamente en la circulación sanguínea, el medicamento no sufre metabolismo hepático de primer paso. Control exacto de la dosis: permite administrar medicamentos con gran precisión y ajustar la dosis en función de la respuesta del paciente. Uso en emergencias: ideal para tratamientos que requieren efecto inmediato, como en paros cardiorrespiratorios o shock anafiláctico. Opciones de administración: se puede administrar en bolo, infusión intermitente o infusión continua, dependiendo de la necesidad terapéutica. Vigilancia continua: requiere monitoreo frecuente para evitar complicaciones como flebitis, extravasación o reacciones adversas graves.
2. Indicaciones y Usos Comunes La administración IV se emplea en diversas situaciones clínicas, tales como: Reanimación y emergencias: administración rápida de fármacos como adrenalina, dopamina, noradrenalina, antibióticos o soluciones electrolíticas. Tratamiento de infecciones severas: antibióticos como vancomicina, cefalosporinas y aminoglucósidos. Control del dolor: administración de analgésicos potentes como morfina, fentanilo o ketamina. Quimioterapia: infusión de agentes citotóxicos para el tratamiento del cáncer. Nutrición parenteral: en pacientes con incapacidad para ingerir alimentos por vía oral. Corrección de desequilibrios hidroelectrolíticos: administración de sueros con electrolitos, glucosa o bicarbonato.
3. Métodos de Administración IV 3.1. Bolo Intravenoso Consiste en la administración rápida del medicamento en un corto periodo de tiempo (segundos a minutos) mediante una jeringa conectada directamente a la vía venosa. Se utiliza en emergencias o cuando se requiere una concentración elevada de fármaco en poco tiempo. Ejemplo: administración de furosemida en insuficiencia cardíaca aguda. 3.2. Infusión Intermitente Administración del medicamento en un periodo específico, generalmente entre 15-60 minutos. Se realiza mediante una bomba de infusión o por gravedad. Ejemplo: antibióticos como ceftriaxona o metronidazol.
3.3. Infusión Continua Administración prolongada y constante de un medicamento para mantener niveles estables en el organismo. Requiere una bomba de infusión electrónica para regular la velocidad de administración. Ejemplo: insulina en pacientes con cetoacidosis diabética.
4. Técnica de Administración 4.1. Preparación Revisar la orden médica, asegurando que el medicamento, dosis y vía sean correctos. Verificar compatibilidad con otros medicamentos o soluciones intravenosas. Lavarse las manos y usar guantes estériles para prevenir infecciones. Preparar el material necesario: jeringas, soluciones IV, sistema de infusión, torundas con antiséptico, apósitos estériles y un sistema de fijación. Identificar correctamente al paciente y explicarle el procedimiento.
4.2. Selección y Canalización de la Vía Venosa Seleccionar una vena accesible y de buen calibre (antebrazo, dorso de la mano, fosa antecubital). Aplicar torniquete para facilitar la visualización de la vena. Desinfectar el área con alcohol o clorhexidina. Insertar el catéter intravenoso en la vena con técnica aséptica. Conectar el catéter al sistema de infusión y fijarlo adecuadamente.
4.3. Administración del Medicamento Bolo IV: Inyectar lentamente el medicamento según indicaciones para evitar efectos adversos. Infusión intermitente: Conectar el medicamento a la vía, ajustar el goteo y monitorear. Infusión continua: Configurar la bomba de infusión para mantener un flujo constante. Supervisión continua: Observar signos de extravasación, reacciones adversas o ineficacia del tratamiento.
4.4. Monitoreo del Paciente Evaluar signos vitales antes, durante y después de la administración. Vigilar posibles signos de extravasación, flebitis, trombosis o reacciones alérgicas. Documentar la administración en la historia clínica con hora, dosis y observaciones.
5. Complicaciones y Cómo Evitarlas 5.1. Extravasación Se produce cuando el medicamento sale de la vena y se infiltra en los tejidos circundantes, causando necrosis. Prevención: Verificar la correcta ubicación del catéter y la permeabilidad de la vía antes y durante la infusión. 5.2. Flebitis Inflamación de la vena debido a irritación mecánica o química. Prevención: Rotar los sitios de punción cada 72-96 horas y utilizar catéteres de menor calibre cuando sea posible. 5.3. Infecciones Pueden ocurrir si la vía no se maneja con asepsia adecuada, aumentando el riesgo de sepsis. Prevención: Lavado de manos, uso de técnica estéril y cambio regular de dispositivos IV.
5.4. Sobredosis o Toxicidad Puede suceder si la velocidad de infusión es incorrecta o la dosis no está bien calculada. Prevención: Seguir la dosificación prescrita y monitorear la respuesta del paciente. 5.5. Trombosis Venosa Formación de coágulos en la vena debido a la presencia prolongada del catéter. Prevención: Uso de heparina en accesos venosos de larga duración y cambio regular de vías.
6. Conclusión La administración de medicamentos por vía endovenosa es un procedimiento fundamental en la atención médica, que permite una acción rápida y efectiva de los fármacos. Sin embargo, requiere una técnica adecuada, monitoreo constante y cumplimiento de normas de seguridad para prevenir complicaciones y garantizar el bienestar del paciente. La capacitación del personal de salud en esta técnica es crucial para una práctica segura y eficiente.