I.E. 4010”RAFAEL Y EMILIO GOMEZ PAQUIYAURI” LIC. GUADALUPE VICENTE GUTIERREZ 3ero “A”
Cholito y la Achike
Autor: Oscar Colchado Lucio
Un día, mientras Cholito caminaba de vuelta a su pueblo, luego de varios días
de ausencia, descubrió tras una loma a la vieja Achike, la bruja del monte,
quien se hallaba maltratando a un pobre sapo.
La bruja que era muy mala, penso llevarlo con engaños a su casa para
hacerle daño, y acercandose le pregunto:
¿Quieres venir conmigo?
Cholito la escucho, desconfiado, pero como no tenia donde pasar la noche, acepto ir con
ella.
Mientras Cholito dormia, la Achike hacia hervir agua en un gran perol. “Despues lo
despertare – pensaba --, y lo metere en este perol de un solo empujon”.
Cholito seguia durmiendo y, de pronto, en sueño se le aparecio el Niño Manuelito,
quien le revelo lo que la mala mujer pensaba. “Te dejare un peine – le dijo el
Niño ---, tambien una aguja y un espejito, y cuando la bruja quiera hacerte daño, arrojale
cualquiera de ellos y te salvara de su maldad”.
Cholito desperto asustado. Realmente, alli a un lado, encontro el peine, la aguja y el espejito.
Aprovechando entonces que la Achike habia salido de la casa por mas leña, escapo hacia los montes.
Cuando Achike regreso a la casa no hallo a Cholito. Esto la lleno de colera y volando
salio a perseguirlo. Al descubrirle corriendo por entre los arboles, comenzo a soplar
muy fuerte, como si fuera un huracan, para que los arboles cayeran sobre el y lo
mataran.
Cholito, acordandose del Niño Manuelito, arrojo el peine hacia atrás, el
mismo que se convirtio en una enorme montaña de rocas puntiagudas. Cuando la bruja paso por
alli se corto el cuello, dando un grito que hizo temblar la tierra.
La Achike, convertida ahora en Aya Uma, cabeza voladora, perseguia nuevamente a Cholito, quien logro
subirse a un arbol, espantado a un venado. La bruja, creyendo que se habia convertido en ese animal, se
fue persiguiendolo.
El Aya Uma, despues de alcanzarlo y dandose cuenta que no era Cholito, regreso a perseguir a
este. Ahora el niño arrojo la aguja, la que convirtiendose en un espeso monte de espinas, detuvo a
la cabeza voladora, cuyo cabellos quedaron enredados mientras daba un alarido.
Cansado, Cholito se quedo dormido en una pampa, cerca de unos cerros. Al poco rato desperto al escuchar
que los Jirkas ---los espiritus de los cerros--- conversaban compadeciendose de verlo dormir a la
intemperie a esa hora con tanto frio. “Siquiera a nuestras cuevas se hubiera venido”, decian.
El Aya Uma aparecio nuevamente, dando saltos, rebotando como pelota; pero Cholito esta vez
no escapo, se quedo confiado en el espejito y en los bondadosos Jirkas, que otras veces tambien
le habian ayudado.
Avanzo la cabeza de la bruja, oliendo como un perro el rastro de Cholito. Y en ese momento en que lo
descubrio, Cholito arrojo el espejito, que en el acto se convirtio en una laguna, donde cayo el Aya Uma ,
ahogando finalmente.