En las planicies predominan los suelos arenosos y salinos; en los valles, los aluviales; y en las vertientes y
cadenas de cerros, los pedregosos.
Los suelos de las planicies tienen, por lo general, un alto contenido de sales, que afloran a la superficie con la
evaporación de las aguas
LOS RIOS Y LAGUNAS:
Los principales ríos que recorren los bosques secos son el Zarumilla y Tumbes, y el Chira y Piura en Piura.
Nacen en las estribaciones cordilleranas situadas al noreste, mayormente en territorio de Ecuador, y poseen
un régimen regular durante todo el año.
El resto de ríos que atraviesan el bosque seco son típicamente irregulares, pues llevan abundante agua durante
el resto del año.
En el valle del Marañón el principal río es el del mismo nombre, con una serie de afluentes secundarios
provenientes de las alturas de las Cordilleras Occidental y Oriental.
Las lagunas de agua dulce son escasas en el bosque seco.
Sin embargo, existen algunas de aguas salobres que incrementan su extensión de manera considerable con la
llegada de las lluvias de los años “buenos”.
Las lagunas de agua dulce son escasas y temporales, siendo las principales de agua salobre como Lamederos,
Salitral Grande y Salitrillo, en Tumbes; y Ramón y Ñapique, en Piura.
Dos embalses artificiales juegan un rol importante en la región: el de Poechos, en el río Chira, y el de San
Lorenzo, en el río Piura.
VALOR CULTURAL Y NATURAL
El Bosque Seco Ecuatorial posee un pasado histórico muy rico, pues allí se asentaron algunas de las principales
culturas prehispánicas del país, tales como Moche, Chimú, Sicán, Lambayeque, Vicus y otras más, que nos
han dejado numerosas manifestaciones de su arte y cultura.
Con el fin de conservar la riqueza natural y cultural de esta ecorregión, se han creado áreas protegidas de gran
importancia como el parque nacional Cerros de Amotape, el santuario histórico Bosque de Pómac, y las zonas
reservadas Laquipampa y Algarrobal El Moro
LA FLORA:
Las principales formaciones vegetales de la ecorregión son:
1) El bosque seco, con árboles caducifolio y plantas epífitas, que depende de las lluvias. Aquí destacan: el
ceibo, angolo, porotillo, guayacán, hualtaco, sapote, sauce, caña brava y papelillo.
2) La sabana, conformada por árboles de sapote, faique y algarrobo, que se desarrolla en las planicies.
3) El bosque de galería que depende de las aguas subterráneas. Destacan: el algarrobo, faique, sauce, pájaro
bobo, caña brava y carrizo.
4) Los bosques de algarrobo, de gran importancia en la ecorregión pues controla el avance de los desiertos y
las dunas, provee de abono orgánico al agro y brinda alimentación a los hombres y al ganado.
Esta es la tierra de los ceibos barrigones, de ramas verdes como esmeraldas que acumulan agua en sus gruesos
troncos para sobrevivir en los largos periodos de escasez: de árboles de madera dura fina, como el hualtaco y
el guayacán, hoy amenazados por las talas excesivas; del palo verde que desafías la aridez del desierto con sus
delgadas ramas repletas de flores amarillas.
El algarrobo, llamada en quechua “tacco”, pertenece igual que el huarango y el palo verde a la familia de las
leguminosas, plantas que poseen la particularidad de captar y fijar el nitrógeno en sus raíces, constituyendo a
la mejora de las condiciones del suelo donde habitan.
El algarrobo, posee una de las maderas más duras y resistentes del mundo. De gran densidad y hermoso
veteado (marrón en la medula y amarillo en la parte exterior, su madera ha sido masivamente empleada en la
fabricación de parquet y columnas para viviendas.