¿Cuáles eran las condiciones de existencia de los habitantes de todos los países
africanos? Practicaban la crianza de los animales, el cultivo del suelo, rudimentario o
no según la región, pero caracterizado, en todo caso, por la abundancia de tierras.
No había escasez de tierras en África, sino, por el contrario, una población que, con
respecto a la extensión de tierra, disponía de reservas prácticamente ilimitadas.
Desde luego, al contar en estas tierras con unos métodos de cultivo muy primitivos,
las cosechas son mediocres, el nivel de vida extremadamente bajo, etc. Sin embargo,
no hay fuerza material que empujara a esta población a ir a trabajar a las minas, en
las granjas o en las fábricas de ningún colono blanco. En otras palabras, si no se
cambiaba el régimen de propiedad de suelo en África ecuatorial, en África negra, no
había posibilidad alguna de introducir allí el modo de producción capitalista. Para
poder introducir este modo de producción se tuvo que separar radical y brutalmente
a la masa de población negra de sus medios de subsistencia normales, mediante
presiones extraeconómicas. Es decir, se tuvo que transformar de un día para otro una
gran parte de las tierras en tierras de dominio público, propiedad del estado
colonizador, o en propiedad privada de las sociedades capitalistas, se tuvo que
arrinconar a la población negra en reservas – como se las ha llamado cínicamente-
con una superficie de tierra insuficiente para alimentar a todos sus habitantes. Y aún
se tuvo que crear un impuesto en dinero por habitante, siendo así que la agricultura
primitiva no originaba rentas monetarias.
A través de estas diferentes presiones extraeconómicas se le creó al africano la
obligación de ir a trabajar como asalariado, aunque sólo fuera dos o tres meses por
año, para, a cambio de su trabajo, percibir un salario que le permitiera pagar el
impuesto y comprar el pequeño suplemento de alimento sin el que la subsistencia ya
no era posible, dada la insuficiencia de tierras que quedaron a su disposición. En
países como África del Sur, como las Rhodesias, como el Congo ex -belga, en los que
el modo de producción capitalista se introdujo en una amplísima escala, tales
métodos fueron aplicados a la misma escala y desarraigaron, expulsaron, arrancaron
de su modo de trabajo y de vida tradicionales a una gran parte de la población negra.
Mencionemos de paso la hipocresía ideológica que acompañó a este movimiento, las
quejas de las sociedades capitalistas y de los administradores blancos para los cuales
los negros serían unos perezosos ya que no querían trabajar, e incluso aunque se les
diera la posibilidad de ganar diez veces más en la mina o en la fábrica de lo que
ganaban tradicionalmente en sus tierras. Estas mismas quejas ya se les había oído a
propósito de los obreros indios, chinos o árabes, 50 ó 60 años antes. Las mismas
quejas se han expresado –y ello prueba la igualdad fundamental de todas las razas
humanas- con respecto a los obreros europeos, franceses, belgas, ingleses, alemanes,
a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Se trata simplemente de una constante, y es ésta: