La mujer y sus emociones. Estudio bíblico

MickHernndez 411 views 2 slides Dec 17, 2024
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Estudio


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La mujer y sus emociones
Las emociones y sus implicaciones en la vida
Lectura bíblica: Proverbios 17:18-28.
Versículo clave: Proverbios 17:22.
Introducción: El hombre y la mujer fuimos creados con la capacidad
de expresar emociones; pues a diferencia de otros seres vivos,
tenemos la capacidad de expresar lo que siente, ya sea por medio de
palabras, sentimientos, acciones, etc.
¿Qué significa la palabra emoción?
"La palabra emoción viene del latín "emovere" que significa remover,
agitar o excitar. Emoción es pues lo que lo mueve a uno, lo agita o lo
excita. Las emociones y los sentimientos suministran energías que
permiten a la mente funcionar". Son el motor que mueve al ser
humano, capacita y motiva para llevar a cabo sus diferentes procesos.
¿Son buenas o malas las emociones? No son buenas ni malas pero si
pueden haber emociones positivas o negativas que conducen a
acciones buenas o malas, las cuales honran o deshonran a Dios; por
eso, debemos tener una perspectiva biblica de las emociones.
¿Cuál es la perspectiva biblica de las emociones?
El ser humano, al ser portador de la imagen de Dios, posee cualidades
que lo vuelven un ser unico e inigualable.
Dios nos creó con la capacidad de experimentar emociones, ellas le
dan sabor y sentido a la vida. Por tanto, fuimos creados como seres
emocionales, estas y otras virtudes son un don precioso de Dios para
el ser humano.
Sin embargo, el pecado afectó nuestras emociones, pero como
cristianos somos llamados a tener dominio propio y a ser gobernados
por Cristo. Tener emociones es bueno y no las debemos suprimir,
pero debemos ponerlas bajo el gobierno del Espíritu de Cristo.
Las emociones se deben expresar en su normalidad y desde luego en
el temor de Dios.
1. Las emociones y sus implicaciones positivas.
Las emociones no deben gobernar nuestras vidas, sin embargo, no
debemos reprimirlas. Ellas tienen un fuerte impacto en nuestras vidas
y pueden influir para bien o para mal: "Las emociones son
sensaciones dadas por Dios para experimentar el gusto o el disgusto.
Las mismas son reacciones a estímulos internos o externos. Las
emociones no son buenas ni malas. De usted depende usar las
emociones para honrar a Cristo o para dañar a los demás y a usted
mismo".
Las emociones pueden conducirnos a acciones positivas. Las
emociones le dan sabor a las experiencias que vivimos. El escritor
inspirado por el Espiritu Santo, entendia bien esta realidad de la vida
cuando expresó: El corazón alegre constituye buen remedio; mas el
espíritu triste seca los huesos. (Proverbios 17:22).
La alegría a la que se refiere el proverbio, va más allá de negar una
realidad, por ejemplo, negar la realidad de una enfermedad o la falta
de trabajo, entre otras más; no se refiere a declarar sanidad o
declarar victoria no, la fe no es ilusoria, no es vaga.
Más bien, la alegría del corazón en primer lugar se refiere a una
actitud de sumisión y esperanza en Dios, sabiendo que Él es
soberano, por lo tanto, conoce nuestras necesidades y desde luego
está en control absoluto de todo.
Tener una actitud de fe y esperanza en Dios, prepara nuestro corazón
para descansar, esperar en El, y como resultado, viene la paz y la
alegría. Muchas veces se expresan en risa, expresiones alegres que
hermosean el rostro y como resultado, nos facultan para enfrentar los
desafíos diarios de la vida y le hacen bien a nuestro cuerpo. Hay
quienes han dicho que una de las mejores medicinas es sonreírle a la
vida; desahogarnos de problemas emocionales nos hace bien, reír es
la mejor terapia: El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el
dolor del corazón el espíritu se abate (Proverbios 15:13).
Por lo tanto, las emociones pueden ser un buen generador para
guiarnos a buenas acciones, para motivarnos. Por eso, debemos pedir
que nuestro Dios gobierne nuestros pensamientos y emociones por
medio de su Palabra y Espíritu.

2. Las emociones y sus implicaciones negativas.
Por otra parte, las emociones pueden ser el impulso para acciones
negativas o simplemente, las que neutralizan nuestras actividades. La
desmotivación o lo que comúnmente llamamos depresión, nos
conduce a la falta de fuerzas, a la falta de visión y en consecuencia,
carecemos de las energías suficientes para realizar tales acciones,
pero todo empieza con un problema emocional.
El texto citado anteriormente, presenta la otra cara de la mo-neda,
primero nos dice lo que produce un corazón alegre, pero luego
presenta el polo opuesto, es decir, la tristeza: El corazón alegre
constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos
(Proverbios 17:22). La tristeza profunda puede llegar a convertirse en
un problema físico. Lamentablemente no tenemos la cultura de
atender nuestros problemas emocionales como lo hacemos con los
problemas de salud física, sin embargo, los problemas emocionales
son una realidad y si no se tratan, pueden quitarnos el sabor de la
vida y más tarde volverse en una enfermedad con repercusiones
físicas. El versículo anterior tiene la misma idea: El corazón alegre
hermosea el ros-tro; mas por el dolor del corazón el espíritu se abate
(Proverbios
15:13). La tristeza, el dolor en el corazón, trae consecuencias reales y
palpables en el aspecto físico.
El rey David es un ejemplo del alcance de las emociones a nivel físico.
Él había pecado gravemente contra Jehová, cometiendo adulterio con
Betsabé, pecado que lo llevó a cometer una serie de pecados, mismos
que ocultó. Ese problema de pecado no confesado lo llevó a conflictos
emocionales y comenzaron a tener consecuencias físicas: Mientras
callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de
día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en
sequedades de verano (Salmo 32:3-4). Como consecuencia de estar
viviendo en pecado, David comenzó a tener problemas de salud,
situación que se fue agravando porque también comenzó a tener
problemas emocionales (Ver Salmo 51:12).
La persona que no deja que sus sentimientos controlen su razón,
conciencia y voluntad, es una persona que tiene
inteligencia emocional.
Las emociones son un regalo de Dios. Pidamos que Dios gobierne de
forma integral nuestra vida, para que ellas estén a su servicio y
puedan influir en nosotros para bien y así vivir para su gloria.
Conclusión: Las emociones son un regalo de Dios que puede influir de
manera positiva o negativa. No podemos vivir una vida guiada
totalmente por ellas como norma de práctica, porque recordemos
que ellas han sido afectadas por el pecado original. Sin embargo, no
debemos negar su influencia en nuestra vida, por lo que debemos
buscar la dirección en la norma Escritural, buscar el gobierno del
Espíritu Santo, al mismo tiempo que buscar los mecanismos
necesarios para lidiar con ellas, de ser necesario, buscar ayuda
profesional en psicólogos cristianos o consejeros bíblicos. La salud
emocional inicia con una buena relación con Dios y con el prójimo,
sometiéndonos al gobierno total de Dios por medio de su Palabra y
del Espíritu Santo.
Preguntas de repaso:
1. ¿Las emociones pueden influir en nosotros para bien y para mal?
2. Menciona un ejemplo de la influencia emocional en tus actividades
diarias.
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