La mujer y sus emociones
Las emociones y sus implicaciones en la vida
Lectura bíblica: Proverbios 17:18-28.
Versículo clave: Proverbios 17:22.
Introducción: El hombre y la mujer fuimos creados con la capacidad
de expresar emociones; pues a diferencia de otros seres vivos,
tenemos la capacidad de expresar lo que siente, ya sea por medio de
palabras, sentimientos, acciones, etc.
¿Qué significa la palabra emoción?
"La palabra emoción viene del latín "emovere" que significa remover,
agitar o excitar. Emoción es pues lo que lo mueve a uno, lo agita o lo
excita. Las emociones y los sentimientos suministran energías que
permiten a la mente funcionar". Son el motor que mueve al ser
humano, capacita y motiva para llevar a cabo sus diferentes procesos.
¿Son buenas o malas las emociones? No son buenas ni malas pero si
pueden haber emociones positivas o negativas que conducen a
acciones buenas o malas, las cuales honran o deshonran a Dios; por
eso, debemos tener una perspectiva biblica de las emociones.
¿Cuál es la perspectiva biblica de las emociones?
El ser humano, al ser portador de la imagen de Dios, posee cualidades
que lo vuelven un ser unico e inigualable.
Dios nos creó con la capacidad de experimentar emociones, ellas le
dan sabor y sentido a la vida. Por tanto, fuimos creados como seres
emocionales, estas y otras virtudes son un don precioso de Dios para
el ser humano.
Sin embargo, el pecado afectó nuestras emociones, pero como
cristianos somos llamados a tener dominio propio y a ser gobernados
por Cristo. Tener emociones es bueno y no las debemos suprimir,
pero debemos ponerlas bajo el gobierno del Espíritu de Cristo.
Las emociones se deben expresar en su normalidad y desde luego en
el temor de Dios.
1. Las emociones y sus implicaciones positivas.
Las emociones no deben gobernar nuestras vidas, sin embargo, no
debemos reprimirlas. Ellas tienen un fuerte impacto en nuestras vidas
y pueden influir para bien o para mal: "Las emociones son
sensaciones dadas por Dios para experimentar el gusto o el disgusto.
Las mismas son reacciones a estímulos internos o externos. Las
emociones no son buenas ni malas. De usted depende usar las
emociones para honrar a Cristo o para dañar a los demás y a usted
mismo".
Las emociones pueden conducirnos a acciones positivas. Las
emociones le dan sabor a las experiencias que vivimos. El escritor
inspirado por el Espiritu Santo, entendia bien esta realidad de la vida
cuando expresó: El corazón alegre constituye buen remedio; mas el
espíritu triste seca los huesos. (Proverbios 17:22).
La alegría a la que se refiere el proverbio, va más allá de negar una
realidad, por ejemplo, negar la realidad de una enfermedad o la falta
de trabajo, entre otras más; no se refiere a declarar sanidad o
declarar victoria no, la fe no es ilusoria, no es vaga.
Más bien, la alegría del corazón en primer lugar se refiere a una
actitud de sumisión y esperanza en Dios, sabiendo que Él es
soberano, por lo tanto, conoce nuestras necesidades y desde luego
está en control absoluto de todo.
Tener una actitud de fe y esperanza en Dios, prepara nuestro corazón
para descansar, esperar en El, y como resultado, viene la paz y la
alegría. Muchas veces se expresan en risa, expresiones alegres que
hermosean el rostro y como resultado, nos facultan para enfrentar los
desafíos diarios de la vida y le hacen bien a nuestro cuerpo. Hay
quienes han dicho que una de las mejores medicinas es sonreírle a la
vida; desahogarnos de problemas emocionales nos hace bien, reír es
la mejor terapia: El corazón alegre hermosea el rostro; mas por el
dolor del corazón el espíritu se abate (Proverbios 15:13).
Por lo tanto, las emociones pueden ser un buen generador para
guiarnos a buenas acciones, para motivarnos. Por eso, debemos pedir
que nuestro Dios gobierne nuestros pensamientos y emociones por
medio de su Palabra y Espíritu.