Juicio Final. Capilla Sixtina.1536-41
Denota una gran influencia de la Divina Comedia, de Dante -a quién dedicó
varios sonetos exaltando su genial creatividad-. Numerosos monstruos que
forman parte del mundo inferior y que junto a los demonios cargan sobre
sus espaldas a los condenados constituyen una referencia directa a ella (la
obra de Dante). La grandiosidad del conjunto total, que integra unas 400
figuras de diferentes tamaños, resulta evidente. A pesar del aparente tumulto
que se desarrolla ante el espectador, el Juicio ofrece una estructuración
interna que obedece a un estudio racional del espacio. Los personajes
representados aparecen distribuidos en grupos cerrados y compactos, pero al
mismo tiempo dinámico. Todos los cuerpos muestran tensiones en su
musculatura, que recuerdan a la escultura del propio artista. Es evidente,
pues, que su obra pictórica sufrió un cambio desde el clasicismo inicial, que
le sugería imágenes ideales (como el David), hacia otras expresivas y
dolorosas, que aluden, por una parte, a su crisis de conciencia con Victoria
Colonna, marquesa de Pescara, y, por otra, a su carácter amargado por sus
circunstancias personales - como testimonian sus discípulos y
colaboradores- El Juicio es el fruto de esta crisis experimental y religiosa, el
motivo central es el drama de la Humanidad, el destino del hombre siempre
alejado de Dios, pecador que a pesar de todo está destinado a ser salvado.
La imagen de Cristo ocupa el lugar central de la zona celestial; a su lado
está la Virgen, con el rostro ladeado hacia la izquierda, que equilibra la
tensión creada por la cabeza de Jesucristo vuelta hacia la derecha. De todo
el conjunto se destaca fundamentalmente la figura de Cristo Juez que
aparece como un hombre hercúleo en actitud violenta, llena de fuerza. Su
aspecto recuerda más el de un dios pagano lleno de ira que a la del Salvador.
Los seres celestiales - apóstoles, santos, mártires, confesores de la Iglesia,
vírgenes y demás bienaventurados- se sitúan en la parte superior de la
escena, destacando entre ellos la imagen de San Bartolomé, con su piel en
las manos (atributo de su martirio, ya que el santo fue despellejado vivo).
La zona más alta, la que corresponde a los lunetos, está dedicada a grupos
de ángeles que ostentan diferentes símbolos que pertenecen a la Pasión de
Cristo.
La zona inferior está constituida por dos fajas en las que se aprecian dos
grupos de personajes distintos, separados por ángeles con trompetas que
anuncian el Juicio: los que inician su ascensión hacia el cielo - los justos - y
los que descienden a los infiernos - los condenados -.
Más abajo se desarrollan dos escenas principales; la de la izquierda hace
referencia a la resurrección de los muertos, mientras que la de la derecha
expone, con toda crueldad, el traslado de los condenados a los infiernos.
Resalta en este conjunto y es perfectamente visible la barca de Caronte ante
el juez de los infiernos: Minos. Por tanto las referencias mitológicas están
presentes en el tema religioso, las profecías cristianas y los mitos griegos
(Barca de Caronte). Los cuerpos se amontonan retorcidos por el terror y la
desesperación al presenciar al fondo el resplandor de las llamas que
anuncian el castigo eterno. Pictóricamente es la escena más importante del
conjunto por el sabio empleo de las luces y las sombras para producir
efectos teatrales y dramáticos.