Asumir la responsabilidad de amar E
conservarse vivos. Los alimentos y los suministros son traídos por
barcos con regularidad. Gradualmente los nuevos habitantes
empiezan a desplegar sus propos recursos, plantando y cosechando,
Jo cual hacen con gran trabajo y esfuerzo, Mientras tanto se etän.
volviendo menos dependientes de la ayuda exterior para su
sustento. Ese es el doloroso tipo de transición que acompaña al
«recimientoAljarse de la dependencia de los recursos exteriores
para depender y confar en nosotros mismas®
* El crecimiento humano, es, entonces, el gradual alejamiento de
la postura del niño dependiente cuya necesidad es ser amado para
convertirse en el adulto que quiere dar amor” Ese movimiento
continúa por toda la vida. En el camino podemos ser heridos,
podemos hers, nos sentiremos incomprendido, juzgados, critica:
dos, conoceremos el fracaso, el dolor, el rechazo. Pero al mismo
tiempo que aprendemos y nos ariesgamos a dar amor, nos alzamos
lentamente sobre los punzantes temores que nos causa el amor.
Maniobrando desesperadamente, algunos tratan de Escapar del
dolor del crecimiento, buscando atajos y rodeos a a lucha. Sienten
que en virtud desu buena presencia, personalidad, posición, estado,
<onexiones, dinero, experiencia o edad, las cosas deben legales sin
lucha, disciplina, frustración o dolor. Es fácil olvidar que pocas
reformas importantes se han logrado en un día; pocos grandes
ombres descubren todo su poder en una brillante hazaña; pocos
inventos salen bien en la primera prueba. La experimentación
mesurada, los frecuente fracasos, las demoras, la oposición y los
obstáculos se encuentran ala vera del camino del éxito as proezas y
«desarrollo humano. Estos incidente son constantes recordatorios
de queticbido al crecimiento adquirimos el carácter, aún más que
recompensas materials)
Erich Fromm en The Art of Loving (1) (EI Arte de Amas) dice
que el miño hasta la edad de diez años solamente responde.
agradecidamente por ser amado, En es punto empieza por primera
vez crear amor por algo que él hace. Podemos estar en desacuerdo
sobre cuándo exactamente tiene lugar esta transición en Ja vida del
1 ich Fromm, The An of Loving (Nueva York: Harper, 196)